Citas de autores y de obras.

En esta sección os presentamos de forma breve y concisa determinadas citas de autores y obras destacadas . Cada cita irá acompañada de un somero análisis y explicación acerca del texto.





E. Hobsbawm y las revoluciones.

En resumen, la forma principal de la política burguesa revolucionaria francesa -y de las subsiguientes de otros países- ya era claramente apreciable. Esta dramática danza dialéctica iba a dominar a las generaciones futuras. Una y otra vez veremos a los reformistas moderados de la clase media movilizar a las masas contra la tenaz resistencia de la contrarrevolución. Veremos a las masas pujando más allá de las intenciones de los moderados por su propia revolución social, y a los moderados, escindiéndose a su vez en un grupo conservador que hace causa común, y un ala izquierda  decidida a proseguir adelante en sus primitivos ideales con ayuda de las masas, aun a riesgo de perder el control sobre ellas. Y así sucesivamente, a través de repeticiones y variaciones de patrón de resistencia: -movilización de masas- giro a la izquierda -ruptura entre los moderados -giro a la derecha-, hasta que el grueso de la clase media se pasa al campo conservador o es derrotado por la revolución social. En muchas revoluciones burguesas subsiguientes, los liberales moderados fueron obligados a retroceder o a pasarse al campo conservador apenas iniciadas. Por ello, en el siglo XIX encontramos que (sobre todo en Alemania) esos liberales se sienten poco inclinados a iniciar revoluciones por miedo a sus incalculables consecuencias, y prefieren llegar a un compromiso con el rey con la aristocracia.


Eric Hobsbawm; La era de la revolución; 1789 - 1848.


Este es sin duda, de acuerdo a mi parecer, uno de los grandes momentos de la obra de E. Hobsbawm La era de la revolución, 1789-1848. Explica perfectamente como durante etapas de inestabilidad social y crisis las clases medias empujan y tensan la cuerda hacia sus intereses haciendo causa común con las clases mas bajas, pero justo cuando se dan cuenta de que la situación puede derivar en revolución social... retroceden y pactan con las fuerzas más reaccionarias...

 Si bien esto ocurrió durante las revoluciones burguesas del siglo XIX, y por eso tardó tanto en consolidarse el orden liberal capitalista, no obstante procesos parecidos tenemos en el siglo XX. Sin ir más lejos el triunfo del fascismo y el nazismo son fruto de una crisis social, la de los años 30, en la que: el capital temiendo a la revolución social que empujaba desde abajo, se alía con fuerzas arcaicas neoconservadoras y ultras ... El capital (empresarios, banqueros, grandes accionistas, grandes capitalistas...) se ve entre la espada y la pared y prefiere abrazar el fascismo antes que la revolución social. Caen así en su gran contradicción renunciar al liberalismo económico y democrático, abrazando la autarquía fascista para preservar sus propiedades, negocios y beneficios . Dura lección para la clase capitalista que se ve sumida así en la Segunda Guerra Mundial combatiendo al propio fascismo que tiene que abrazar para evitar la revolución social y necesitando de la URSS para la victoria, su enemigo clásico.

Marx en "El dieciocho de Brumario de Luis Bonaparte" relata el mismo proceso en 1848 en otro proceso revolucionario y con otras características, pero el patrón de comportamiento social es el mismo. Este patrón de contradicciones se lleva repitiendo de distintas formas, en distintas circunstancias o maneras, desde hace siglos y constituye una de esas leyes sociales que hacen de la historia algo más riguroso y científico al poder explicar así muchos procesos. No obstante la cantidad de estratificaciones sociales y subclases actual hace cada vez más complejo el análisis de este tipo de situaciones, pero ello no supone más que un estimulo para mejorar el estudio del a sociedad y su comportamiento.




Karl Marx y el capital financiero.


Tras la revolución -(francesa)- de julio, cuando el banquero liberal Laffitte conducía a su triunfante compadre el duque de Orleans al Ayuntamiento, dejó escapar estas palabras: "a partir de hoy comienza el reino de los banqueros". Lafiitte acababa de traicionar el secreto de la revolución.

No era la burguesía francesa quien reinaba bajo Luis Felipe, sino una fracción de ella: banqueros,
reyes de la bolsa, reyes de los ferrocarriles, propietarios de las minas de carbón y de hierro, propietarios de bosques, y la parte de la propiedad inmobiliaria ligada a ellos, lo que se llama aristocracia financiera. Instalada en el trono, dictaba las leyes de las cámaras, distribuía los presupuestos públicos, desde los ministerios hasta las expendidurías del tabaco. (...).

De hecho la aristocracia financiera dictaba las leyes, dirigía la gestión del estado, disponía a su antojo de los poderes públicos constituidos, dominaba la opinión pública por los hechos y por la prensa. En todos los ámbitos, desde la corte hasta el café mas canalla, se reproducía la misma prostitución, la misma trampa desvergonzada, la misma sed de enriquecerse, no por la producción sino por el escamoteo de la riqueza de los otros y se desencadenaba, principalmente en las capas altas de la burguesía, la manifestación  de los deseos más insanos y desaforados por los bienes terrenales, en conflicto permanente con las mismas leyes burguesas y en las cuales, naturalmente la riqueza proveniente del azar busca su satisfacción allá donde el ocio es crapuloso o se entremezclan dinero, fango y sangre. La aristocracia financiera, tanto en su modo de obtener ganancias como en sus divertimentos, no es otra cosa que la resurrección del Lumpenproletariat en las capas elevadas de la sociedad burguesa.


Karl Marx: Las luchas sociales en Francia, 1848-1850. 1895.




He aquí un párrafo de los escritos de Marx, Las luchas sociales en Francia, 1848-1850. Observamos un Marx muy literario en este caso. Marx aun siendo uno de los pioneros del análisis científico, "objetivo", de la sociedad, tomaba parte en algunas ocasiones. Posee escritos muy científicos y objetivos como El Capital, su obra magnánima, y otros. Y escritos donde combina el cientifismo con ciertas opiniones personales. Marx veía tan necesario el capitalismo como cualquier otra fase de la historia, simplemente elaboró un método para explicar científicamente la dinámica que llevaban a las sociedades al cambio de una a otra. Él vislumbra que al igual que se llegó al capitalismo, éste engendrará a su nuevo antagonismo y protagonista social de cara al futuro.

En este párrafo observamos una crítica a la clase capitalista. Ésta traiciona los valores de su propia revolución terminando por apoyarse en el antiguo aparato estatal y renunciando a los valores de la revolución. Le contenta simplemente ejercer la influencia política para defender sus intereses. No le importa que sea república o monarquía mientras ejerzan el poder ejecutivo y legislativo. Hace alusión en el texto a las propias distinciones entre las distintas burguesías y las luchas entre ellos mismos. El texto es revelador para comprender el surgimiento del capital financiero y el comienzo de su dominio e incluso fusión con el capital productivo o industrial de la época.

Es un texto que podría aplicarse perfectamente a la actualidad como podemos comprender. Los lobbies siempre han existido, aunque ahora esté de moda mencionar la dichosa palabra... "EL liberalismo económico y político (libertad, igualdad, fraternidad) que propugnó y llevó como bandera la burguesía durante la revoluciones es traicionado por ella misma al final derivando en monopolios, control sobre la sociedad, bonapartismo, autarquías y.... fascismo cuando es necesario, etc..."





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Ernest Mandel y la revolución neolítica.


Las comunidades primitivas estaban organizadas de un modo tal que se garantizara la supervivencia colectiva en estas condiciones de existencia extremadamente difíciles. Cada uno participaba obligatoriamente en el trabajo, y el trabajo de cada uno era necesario para mantener en vida la comunidad. La producción de víveres apenas era suficiente para alimentar a esa colectividad. Los



privilegios materiales condenarían al hambre a una parte de la tribu, la privarían de la posibilidad de trabajar racionalmente y minarían así las condiciones de supervivencia colectiva. Por eso la organización social, en esta época del desarrollo de las sociedades humanas, tiende a mantener un máximo de igualdad en el interior de las comunidades humanas.

Habiendo examinado las instituciones sociales de 425 tribus primitivas, los antropólogos ingleses Hobhouse, Wheeler y Ginsberg han encontrado una ausencia total de clases sociales en todas las tribus que ignoraban la agricultura.

Esta situación de pobreza fundamental no fue modificada más que por el cultivo del suelo y la crianza de animales. La técnica del cultivo del suelo, la mayor revolución económica en la existencia de la humanidad, es debida a las mujeres...

La revolución neolítica permitió al hombre producir sus víveres y controlar -más o menos- su propia subsistencia. Atenuó la dependencia con respecto a las fuerzas de la naturaleza en las que se encontraba el hombre primitivo. Permitió las constitución de reservas de víveres, lo que permitió a su vez liberar en algunos miembros de la comunidad de la necesidad de producir sus alimentos. Así pudo desarrollarse una cierta división económica del trabajo...



Ernest Mandel; Introducción al marxismo.




Con estos concisos, sencillos y brillantes párrafos Mandel demuestra su gran lucidez para explicar de forma didáctica, aunque no excesivamente simplista, y para un público genérico, una serie de cuestiones. Primero que la desigualdad humana no es innata a un egoísmo natural del hombre sino fruto del devenir de la sociedad y su complejización y división de la sociedad en trabajos.

La revolución neolítica supone una división del trabajo y, por ende, el origen de la sociedad de clases sociales. Anteriormente las divisiones en la comunidad podían venir de otro tipo de factores pero no por la división del trabajo en sí fruto de unas condiciones sociales nuevas por el control que el hombre empezaba a ejercer sobre la naturaleza.

Es importante dejar constancia, bajo mi humilde punto de vista y según piensan muchos autores, que los conceptos de: desigualdad, bondad, egoísmo, maldad... nacen en la conciencia del hombre en sociedad y no en los animales ni en el hombre en su estadio más natural.

Por lo tanto el hombre, según autores como Morgan, Mandel, y demás antropólogos, no es un animal egoísta por naturaleza como han querido demostrar muchas ideologías imperantes para hacer natural e inevitable la existencia de determinadas desigualdades; ni tampoco el hombre se puede definir como generoso por naturaleza... Sino que  es egoísta, violento, bondadoso o generoso en tanto y en cuanto lo condicionan unos factores sociales (culturales, económicos...) y medioambientales.  Es por ello que  me parece interesante resaltar esto, puesto que tenemos bien metido hasta el inconsciente las teorías evolucionistas usadas por ideologías capitalistas, y fascistas en su época, que depositan la responsabilidad de la desigualdad, la violencia o el egoísmo no en las condiciones sociales susceptibles de cambio sino exclusivamente en la genética humana.




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Eric Hobsbawm y las "grandes depresiones".





Para aquellos de nosotros que vivimos los años de "La Gran Depresión" todavía resulta incomprensible que la ortodoxia del mercado libre, tan patentemente desacreditada, haya podido presidir nuevamente un período general de depresión a finales de los años ochenta y comienzos de los noventa, en el que se ha mostrado igualmente incapaz de aportar soluciones. Este extraño




fenómeno debe servir para recordarnos un gran hecho histórico que ilustra: la increíble falta de memoria de los teóricos y prácticos de la economía. Es también una clara ilustración de la necesidad que la sociedad tiene de los historiadores, que son los <<recordadores>> profesionales de los que sus conciudadanos desean olvidar.


En cualquier caso, ¿qué quedaba de una <<economía de mercado libre>>, cuando el dominio cada vez mayor de las grandes empresas ridiculizaba el concepto de <<competencia perfecta>> y cuando los economistas que criticaban a Karl Marx podían comprobar cuán acertado había estado, especialmente al profetizar la concentración del capital? (Leontiev, 1977, p. 78).



Hobsbawm, E. : Historia del siglo XX. Ed. Crítica.




Fantástica cita de el gran maestro de la historia universal, Eric Hobsbawm. Extracto sacado de su gran obra Historia del siglo XX, del capítulo denominado El abismo económico. En pocas palabras Hobsbawm muestra su asombro con extraordinaria lucidez; después de dos grandes crisis mundiales que conllevaron una fractura social y un choque de intereses internacionales que derivó en dos guerras mundiales, el capitalismo y su teoría del libre comercio vuelven a quedar desacreditadas a las puertas de la década de los noventa del siglo XX. La teoría del libre comercio, del laissez fair laissez paseur, y su cuerpo doctrinario que defendían el constante aumento y la expansión de la riqueza y el bienestar a todos los miembros del planeta una vez más pierde todo su sentido a principios de los 90, no digamos ya actualmente ante, para mi, la tercera Gran Depresión de la sociedad capitalista en cien años. Señalar especialmente la alusión que realiza a que la competencia libre no deriva en reparto de riqueza sino en acumulación del capital.



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La cuestión de la competencia y la desigualdad social según Mandel.

 4. La igualdad social en la prehistoria humana

Pero la historia sólo representa una rama menor de la vida humana sobre nuestro planeta. Le precede la prehistoria, la época de la existencia de la humanidad en que la escritura y la civili­za­ción eran aún desconocidas. Ciertos pueblos primitivos han permanecido en condiciones prehistóricas hasta fechas recientes, incluso hasta nuestros días. Pues bien, durante la mayor parte de su existencia prehistórica, la humanidad ha ignorado la desigualdad de clase.
Comprendemos la diferencia fundamental entre una comunidad primitiva y una sociedad de clases examinando algunas de las instituciones de esas comunidades.
Así, numerosos antropólogos nos han hablado de la costumbre existente en varios pueblos primitivos, costumbre que consiste en organizar grandes fiestas después de la recolección. La antropólogo Margaret Mead ha descrito estas fiestas en el pueblo papua de los Arapech (Nueva Guinea). Todos los que han logrado una cosecha superior a la media invitan a toda su familia y todos sus vecinos, y la fiesta continúa hasta que la mayor parte de ese excedente ha desaparecido.
Margaret Mead añade:
”Estas fiestas representan un medio adecuado para impedir que un individuo acumule riquezas...”
Por otra parte, el antropólogo Asch ha estudiado las costumbres y el sistema de una tribu que vive en el sur de los Estados Unidos, la tribu de los Hopi. En esta tribu, contrariamente a lo que ocurre en nuestra sociedad, el principio de la competencia individual se considera rechazable desde el punto de vista moral, Cuando los niños Hopi juegan y hacen deporte, jamás cuentan los ”tantos” y siempre ignoran quién ”ha ganado”.
Cuando las comunidades primitivas aún no divididas en clases practican la agricultura como actividad; económica principal y ocupan un territorio determinado no instalan la explotación colectiva del suelo. Cada familia recibe campos en usufructo durante un determinado periodo. Pero estos campos son redistribuidos con frecuencia para evitar favorecer a algún miembro de la comunidad a expensas de los otros. Las praderas y los bosques son explotados en común.
Este sistema de la comunidad aldeana, basada en la ausencia de la propiedad privada del suelo, se encuentra en el origen de la agricultura en casi todos los pueblos del mundo. Esto demuestra que en aquel momento la sociedad no estaba aún dividida en clases, a nivel de aldea.
Los lugares comunes con los que se nos golpea constantemente los oídos, y según los cuales la desigualdad social estaría enraizada en la desigualdad de los talentos o de las capacidades de los individuos, según los cuales la división de la sociedad en clases seria el producto del ”egoísmo innato en los hombres” y, por tanto, en la ”naturaleza humana”, no poseen ninguna base científica. La opresión de una clase social por otra no es el producto de la ”naturaleza humana” sino de una evolución histórica de la sociedad. La opresión no ha existido siempre. No existirá siempre. No ha habido siempre ricos y pobres, y no los habrá por siempre.


Ernest Mandel; Introducción al marxismo.
Con un lenguaje sencillo, claro y conciso Mandel rebate con lucidez la justificación para perpetuar la opresión del hombre por el hombre. El argumento esgrimido por todas las ideologías imperantes en sus diversas vertientes; capitalismo -sea fascismo, nazismo o parlamentarismo burgués- , feudalismo, esclavismo, etc, carece según Mandel de fundamento científico. Esa visión del hombre y su condición egoísta innata a su naturaleza pierde su sentido si consideramos al hombre como un ser condicionado por la sociedad en la que vive. Sociedad tras sociedad han intentado hacernos ver que la desigualdad no es producto de la organización de la sociedad sino de la naturaleza biológica humana. Con ello se ha justificado siempre el estatus quo aduciendo que es imposible cambiar las cosas puesto que la desigualdad es innata al hombre por naturaleza. 

4 comentarios:

  1. ¿Estás seguro de que existe la igualdad legal o jurídica?

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  2. Estimado amigo:
    Deseo hacerle una pregunta. Y es esta;? Este es un blog dedicado a propaganda Marxista o que? Por favor, todas las teorias sociales de Marx estan descretitadas y nadie hoy las usa ni para comentario. Por ultimo, si Ud. desea un alegato a publicar a favor del Capitalismo moderno y el fracaso de Marx,solamente tiene que mirar a la China de hoy y eso es todo.
    Gracias

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    1. Estimado lector. Le agradezco su comentario doblemente, por participar y por su critica que enriquecerá sin duda los debates. Le contesto: Este blog no está dedicado a la propaganda marxista ni de ningún tipo. Simplemente como verá hay varias secciones con distintas temáticas. Utilizo como referencia a algunos autores que en su mayoría utilizan el materialismo histórico, no lo voy a negar. Pero simplemente es mi método de explicar los procesos sociales, pues lo considero de los más completos, aunque no por ello cerrado ni dogmático sino abierto a nuevas aportaciones y críticas. En cualquier caso una cuestión es el método histórico del materialismo histórico, que ha sido enriquecido en las últimas décadas con nuevas aportaciones y criticas.. y otra las cuestiones políticas o de regímenes determinados. En cualquier caso no veo mayor problema al asunto. SI usted se lee mis artículos personales comprobará que son rigurosos. El capitalismo puede ser mejor que otros sistemas que hemos tenido antaño... pero ello no lo exime de contradicciones internas y del peligro de que es un sistema fundamentado en el crecimiento demográfico y material ... y los recursos naturales así como el planeta tienen unos limites... y esto es un fundamento de mayor peso incluso que la propia desigualdad que genera (cuidado que no es lo mismo pobreza que desigualdad)... Por lo tanto la critica y el análisis de las dinámicas sociales siempre son positivas pues así es como mejora la sociedad. Saludos y gracias.

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  3. Señores, por favor; el marxismo está totalmente "descretitado", así que no es de recibo "desear un alegato a publicar" a favor de doctrinas tan "descretitadas", "ni para comentario". Y eso es todo.

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